No todos percibimos lo mismo

No todos percibimos lo mismo, no porque algo no exista, sino porque quizás no todos tenemos desarrollada la misma capacidad para percibirlo.

He conocido ya a varias personas que dicen que no creen en la espiritualidad, en la energía, ni en nada que no puedan ver o comprobar. Personas que se definen como 100% racionales y que consideran que todo lo asociado a lo esotérico son imaginaciones, “inventos”.

Y empiezo a creer que soy yo quien está atrayendo a ese tipo de personas, porque últimamente, no sé por qué, cuando me reúno con amigos, muchas veces aparece alguien que dice que solo cree en lo que puede ver.

Yo asumo una posición en la que, sencillamente, no necesito explicar o demostrar mi punto de vista ni mi verdad. Porque, como acabo de decir, es mi punto de vista, mi verdad, y para nada tiene que ser la misma que la de otra persona.

Aunque confieso que, cuando me buscan la lengua, me explico. Porque siento que, aunque hay personas que dicen que no creen en nada, el simple hecho de estar debatiendo sobre el tema ya muestra algo: que esa afirmación de no creer en bloqueos energéticos, colores del aura, canalizaciones o lectura del tarot, en algún momento, aunque sea de forma muy puntual, esa misma persona se lo ha cuestionado.

Imaginemos que estamos sentados en una mesa nuestro amigo Diente Fiero, tú y yo.

Diente Fiero se considera racional y solo cree en aquello que puede comprobar o en lo que está validado por la ciencia. Entonces dice que no cree en videntes, canalizadores, en los que ven los colores el aura o en quienes leen el tarot.

Para mí, Diente Fiero tiene un poco de confusión, porque quizá no le han explicado bien que cada sistema es diferente y tiene su propio campo de acción. Pero bueno, en estas situaciones lo que suelo hacer es ir al terreno de Diente Fiero y reconocer que esa es su verdad. Para él, eso que está diciendo es tan real como para mí lo es que la energía existe.

Yo hice un curso de anatomía. La anatomía sí está validada por la ciencia. De hecho, es pura ciencia. O sea, que este sí es un argumento que Diente Fiero consideraría real.

Y cuando estaban explicando los órganos de los sentidos, me llegó una reflexión curiosa. El concepto decía así:

Los órganos sensoriales especiales permiten captar información específica del entorno mediante receptores especializados.

El ojo es un órgano receptor de luz que transforma estímulos luminosos en señales eléctricas que viajan al cerebro a través del nervio óptico.

Y aquí fue donde llegó mi reflexión.

Si esta es la definición de los órganos sensoriales, en este caso del ojo, que posibilita la vista, entonces quiere decir que, en función del nivel de desarrollo que tengan nuestros ojos, vamos a ser capaces de ver con mayor o menor claridad.

Por ejemplo:

Mi amigo Diente Fiero es capaz de ver los colores y definirlos muy bien. Desde la anatomía, eso es una señal de que sus ojos están desarrollados y funcionando correctamente.

Ahora yo le pregunto a mi amigo:

¿Crees que una persona que no tenga desarrollados los ojos como tú será capaz de ver lo mismo que tú?

¿Cómo le explicas los colores a una persona que no puede ver?

Para ti los colores existen. Son tu realidad. Pero para una persona ciega, si seguimos tu lógica de que sólo existe aquello que puedes ver, los colores son imaginación, un invento.

Por mucho que la ciencia demuestra que los colores existen, él o ella no los puede ver. Y esa es su realidad. Para esa persona los colores no existen. 

Ahora bien, eso no significa que tú no puedas tener una opinión totalmente contraria. Y, desde cierto punto de vista, los dos tienen razón. Porque cada uno habla desde su capacidad de percibir.

Pongamos otro ejemplo.

Supongamos que estás sentado con una persona mayor esperando una pizza que ordenaron. El señor mira a lo lejos, no logra ver nada y dice:

“Cómo se demora la pizza”.

Entonces tú levantas la vista, miras hacia la calle y ves que el mensajero está a unos 100 metros de distancia.

Para el señor, en la calle no había nadie.

Para ti, que logras ver un poco más, se está acercando una persona.

¿Quién tiene razón?

Desde su percepción, el señor mayor no ve a nadie.

Desde la tuya, el mensajero ya viene en camino.

Y aquí es donde quiero llegar.

No todos percibimos lo mismo porque no todos tenemos desarrollados los mismos sentidos de la misma manera.

A ver, como en todo, también existen los infladores inventores. Pero eso es tema para otro post.

Lo que quiero decir es que, para las personas racionales, hablar de que somos capaces de percibir el mundo según el desarrollo de nuestros sentidos puede ser un argumento de valor.

O no.

Porque al final, cada uno habla desde su realidad.

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