Cuando hablamos de emociones y sentimientos a veces lo hacemos sin tener claro a que se refiere cada concepto. Normalmente los tenemos mezclados y para muchos, solo son distintas formas de nombrar lo mismo.
Pero la diferencia está en que la emoción es lo que se siente en el cuerpo antes de poder explicarlo, puede ser una tensión, un nudo en el estómago, ganas de llorar, de reír o una presión en el pecho.
Por otro lado, el sentimiento es la interpretación de lo que estás sintiendo. La mente le pone nombre ( culpa, amor, tristeza, enojo), le da un sentido, intenta verbalizar eso que estás viviendo y hasta puede crear historias para reforzar el significado.
Entonces podemos decir que la emoción vive en el cuerpo mientras que el sentimiento aparece cuando la mente intenta comprender lo que estás viviendo.
Dicho de forma simple:
la emoción sucede, y el sentimiento la interpreta.
A veces creemos que no entendemos lo que nos pasa porque “estamos confundidos”.
Pero muchas veces no es confusión.
Es que algo dentro de ti ya se activó, aunque todavía no encuentres las palabras para nombrarlo.
Por eso, no siempre se trata de pensar más en lo que te pasa.
A veces, lo primero es detenerte y escuchar lo que tu cuerpo ya está intentando decir.