A veces avanzar también es volver a la base

Siento que no avanzo. Esto es algo que he escuchado y que como no, a veces también he sentido en carne propia.

Al final de mis sesiones, siempre hay un momento que es muy importante:

La integración.

El momento en el que empiezo a decir todo lo que se mostró, lo que necesitaba atención, lo que estaba pidiendo ser visto.

Y aquí, en varias ocasiones, he escuchado la misma frase:

Siento que no avanzo.

A veces, la persona lo dice desde esa sensación del cansancio de estar intentando cambiar, querer sanar, dejar atrás un patrón que se repite y se repite, y ahora ese patrón se muestra de nuevo.

Y cuando esa sensación aparece, suele venir acompañada de frustración.

“Ya debería estar mejor.”
“Ya debería haberlo superado.”
“Ya no debería sentir esto.”
“Si vuelvo a caer en lo mismo, entonces no he avanzado.”

Pero aquí yo siempre hago una pregunta muy importante:

¿Con qué estás midiendo tu avance?

Porque muchas veces el problema no es que no estés avanzando.
El problema es que estás usando una forma de medir tu avance que no corresponde con el proceso que estás viviendo.

Es como querer medir la altura de una persona usando kilogramos. La herramienta de medición no encaja.

Por ejemplo, cuando vas desde tu casa al trabajo, medir el avance es fácil. Sabes desde dónde sales, sabes hacia dónde vas y puedes calcular cuánta distancia falta para llegar.

Si antes estabas a 20 kilómetros y ahora estás a 5, es evidente que has avanzado.

Pero el desarrollo personal no funciona así.

Sanar una herida, cambiar un patrón o aprender a relacionarte contigo de otra manera no es ir del punto A al punto B.

No estás simplemente recorriendo kilómetros.

Estás atravesando emociones, pensamientos, formas de actuar, heridas antiguas y reacciones automáticas que muchas veces llevan años funcionando dentro de ti.

Por eso puedes entender algo con la mente, pero todavía reaccionar desde el cuerpo.
Puedes tener más claridad, pero seguir sintiendo miedo.

Y eso no significa que no avances.

Significa que hay una parte del proceso que todavía necesita atención.


De camino a mi gimnasio están construyendo un hotel. Hace unos días, mientras miraba cómo iba la obra, me llegó una reflexión.

Al principio, el avance era muy visible.
Limpiaron el terreno, dejaron el espacio vacío, echaron los cimientos, levantaron columnas, construyeron paredes, hicieron el techo de la primera planta, luego la segunda, y así hasta que el edificio empezó a tomar forma.

Desde fuera era fácil decir:

“Están avanzando.”

Porque cada día se veía algo nuevo. Pero hace dos días los trabajadores volvieron a estar en la primera planta.

El edificio ya tiene varios pisos, pero ellos estaban otra vez abajo.
Si lo mirabas rápido, podía parecer un retroceso.

Pero no lo es.

Estaban conectando la electricidad.

Había que volver a la base para que todo tuviera corriente.

Y creo que en los procesos personales pasa algo parecido.

A veces crees que volver a tocar una herida es retroceder.
A veces crees que repetir una reacción automática borra todo lo que habías trabajado.

Y aquí está el detalle:

Quizá no estás haciendo las cosas de la misma forma. Quizá estás siendo más consciente.

Antes te hundías durante semanas, te culpabas por sentir, y ahora empiezas a escucharte.

Eso también es avance.

No siempre avanzar significa dejar de sentir algo para siempre.

A veces avanzar significa hacer una pausa antes de reaccionar o reconocer que todavía hay algo que necesita atención.

El problema es que muchas veces esperamos que sanar sea un proceso lineal.

Cada día mejor, más claro, más en paz.

Pero un proceso real no suele verse así.

Un proceso real tiene capas.

A veces ordenas una parte y eso hace visible otra. Construyes algo nuevo y después tienes que revisar si tus hábitos antiguos pueden sostenerlo.

Por eso no puedes medir un proceso profundo solo por si “ya no me pasa”.

Esa forma de medir tu avance puede ser injusta.

Porque puede que todavía te pase, pero ya no te arrastra igual.

Y eso importa.

No es que no avances.

Quizá estás mirando tu proceso como si fuera una carretera, cuando en realidad se parece más a una construcción.

Y en una construcción, volver a la planta baja no siempre significa empezar de cero.

A veces significa conectar lo que hace falta para que lo nuevo pueda sostenerse.

Entonces nada, si sientes que necesitas que te conecten a la planta baja, ya sabes donde encontrarme.

Estoy aqui, a la distancia de un click.

FIN.

Si te gustó este artículo

Compártelo

En tus stories para que le llegue a esa amiga, amigo o amigue con quien empiezas hablando del clima y, de momento, terminas preguntándote: “Pero… ¿cómo fue que llegamos a este tema?”.

Copia el enlace en el botón de abajo y pégalo en el sticker “Enlace” de tu nueva Story o en tu chat de Whatsapp.

Copiar enlace

Related Posts